Las Donaciones a la Iglesia

Que el oro acumulado dé puntos al final de la partida parece natural. Pero también había que reflejar, por fidelidad temática, los donativos que en grandes cantidades los señores feudales otorgaban a la Iglesia para obtener reconocimiento y prestigio. De ahí surgió la idea genérica de "si un jugador da todos los turnos oro a la Iglesia, su oro acumulado vale más al final". Se trataba de premiar la generosidad y la constancia e impedir que compensase la acumulación grosera de oro.

En el prototipo la cosa funcionaba así: En la fase de Curia de cada turno todos los jugadores ofrecían oro oculto en su puño. Todos menos el que diese menos colocaban un marcador de familia en una zona del tablero que representaba la catedral en construcción, y el que menos había dado quedaba fuera y recuperaba todo su oro. Al final de la partida el oro acumulado valía más si tenías más marcadores en la catedral, según una matriz de equivalencias.


Pero este sistema no funcionaba bien. Seguía habiendo una tendencia inflacionaria al final, y el sistema de exclusión era demasiado rígido.

Por ello hubo que idear algo más simple que cumpliese con los dos requisitos arriba descritos, obligando a dar todos los turnos y desincetivando la acumulación desmesurada de oro porque éste se vaya devaluando a medida que avanza la partida:

Todos los jugadores ofrecen oro oculto en el puño y lo muestran simultáneamente; el que más da gana 6 puntos de victoria y el resto ganan 6 menos la diferencia en oros con la mejor oferta, menos el último (o últimos) que sufren una penalización de 2 puntos menos; los jugadores que estimen que la Curia no les compensa lo suficiente, pueden negarle su donativo y recuperarlo sin consecuencias.

Al final de la partida, cada dos oros solamente dan un punto de victoria, ratio mucho más baja que la que obtienes si das oro a lo largo de toda la partida.

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